La facturación a terceros permite emitir facturas a nombre de una empresa o entidad distinta al cliente que recibe la prestación, como aseguradoras u otras entidades responsables del pago.
Se utiliza en situaciones donde el servicio se brinda a un cliente, pero la factura debe emitirse a otro responsable del pago.
Por ejemplo, un paciente puede realizar sesiones durante el mes, pero la factura se emite a una aseguradora que cubre el tratamiento.
Este tipo de facturación permite registrar correctamente quién recibe el servicio y quién asume el pago.

